Un presupuesto no es una lista de prohibiciones. Es una decisión que tomas antes de que el dinero se vaya: cuánto para el alquiler, cuánto para la compra, cuánto para ti, cuánto para ahorrar. Sin esa decisión, el mes elige por ti, y el día 25 descubres que apenas queda nada. Saber cómo hacer un presupuesto mensual es, sobre todo, aprender a decidir a tiempo.

El método que sigue te lleva una hora la primera vez y, después, diez minutos a la semana. Cabe en cuatro pasos.

Paso 1: parte de lo que ingresas de verdad

Apunta lo que cobras cada mes, neto, una vez descontadas las retenciones de IRPF y la Seguridad Social: nómina, pensiones, prestaciones, ingresos de una actividad extra.

Si tus ingresos varían (trabajas como autónomo, cobras incentivos o haces horas extra), no partas de la media. Parte del mes más bajo de los últimos seis: un presupuesto construido sobre un buen mes se rompe en el primer mes flojo. Lo que entre de más es un extra, y decides qué hacer con él cuando llegue.

Paso 2: haz la lista de los gastos fijos

Los gastos fijos se repiten cada mes, por un importe que conoces de antemano, y no puedes recortarlos de un día para otro: alquiler o cuota de la hipoteca, luz y gas, seguros, fibra y móvil, transporte, impuestos que pagas a plazos, suscripciones.

Lo más sencillo es coger tus tres últimos extractos bancarios y marcar todo lo que se repite. Hay dos trampas que conviene evitar:

  • los gastos anuales: un seguro del coche de 480 € que pagas en marzo pesa 40 € al mes, incluso los meses en que no te cargan nada. Prorratea cada gasto anual por meses; si no, caerá en un mes que no estaba preparado para él;
  • las suscripciones pequeñas: 4,99 € por aquí, 9,99 € por allá, pasan desapercibidas en un extracto. También cuentan.

Paso 3: asigna un sobre a cada gasto variable

Lo que queda después de los gastos fijos se reparte en sobres: compra, salidas, salud, ropa, ocio, regalos, imprevistos. Un sobre es un tope para el mes.

Dos reglas hacen que los sobres se puedan cumplir:

  1. Parte de lo que gastas hoy, con los extractos delante, y no de un ideal. Si la compra te cuesta 450 € al mes, un sobre de 300 € saltará la segunda semana y abandonarás el presupuesto con él. Recorta un 10 % el primer mes, no un 30 %.
  2. Ahorra primero. Si el ahorro es «lo que sobre a final de mes», normalmente no sobra nada. Programa una transferencia a tu cuenta de ahorro el día que cobras la nómina, aunque sea una cantidad pequeña: es un sobre como cualquier otro, solo que se llena antes que los demás.

Así queda en un ejemplo: una persona que vive sola y cobra 2400 € netos al mes.

PartidaImporte
Ingresos netos2400 €
Alquiler y gastos de comunidad750 €
Luz y gas80 €
Seguro de hogar15 €
Fibra y móvil45 €
Abono transporte75 €
Seguro del coche (480 € al año)40 €
Suscripciones (música, vídeo, almacenamiento)30 €
Total de gastos fijos1035 €
Ahorro, transferido el día de cobro200 €
Compra380 €
Restaurantes y salidas150 €
Ocio80 €
Ropa60 €
Salud40 €
Regalos40 €
Imprevistos100 €
Por asignar315 €

Los 315 € de la última línea no «sobran». Si no les das un destino, se esfuman sin que sepas en qué. Asígnalos: por ejemplo, 100 € más al ahorro y el resto al sobre que más a menudo se desborda. El objetivo es que cada euro de tus ingresos tenga su sitio y que la última línea quede a cero.

Paso 4: revisa cada semana, ajusta cada mes

Un presupuesto que solo miras a final de mes sirve para constatar, no para decidir. Dedica diez minutos a la semana, siempre el mismo día, a hacer un pequeño control de gastos y comparar lo que llevas gastado con cada sobre:

  • un sobre al 70 % a mitad de mes te pide frenar un poco;
  • un sobre que se desborda se compensa tirando de otro sobre de gasto, no del ahorro, para que el presupuesto siga cuadrando.

A final de mes, ajusta. Un sobre que se desborda tres meses seguidos estaba mal calculado: súbelo y baja otro. Un sobre que nunca tocas puede cederle su sitio a otro. Al cabo de dos o tres meses, el presupuesto por fin se parece a tu vida, y cumplirlo se vuelve fácil.

Los cuatro errores que hacen abandonar un presupuesto mensual

  • Sobres demasiado ajustados desde el principio: la primera semana fallida desanima.
  • Olvidar los gastos anuales y extraordinarios: la vuelta al cole, los impuestos, las vacaciones, una reparación del coche. Un sobre de «imprevistos» o unas provisiones mensuales los absorben.
  • No contar los gastos pequeños: los cafés, la comida a domicilio y las compras por internet suelen marcar la diferencia entre un mes que cuadra y uno que no.
  • Tirar la toalla tras un mes malo. Pasarte no invalida el método: te dice qué sobre ajustar.

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